martes, noviembre 16

la señora Santiago

Cierro los ojos y lo veo: flotando a mi alrededor, amenazante, "una masa brillante plateada y blanca, con puntas al azar, fluida pero completa como una medusa". El resto del tiempo no puedo verlo pero sé que está ahí, esperando algo, acechando, o quizás sólo en un momento de descanso entre ataque y ataque. Después de tantos años juntos he aprendido a reconocerlo, a llevarlo conmigo, a soportarlo y a resignarme. A veces hasta lo olvido, o quizás se larga a otra parte; cuando trabajo en algo interesante o cuando dedico el tiempo a las cosas que me gustan o cuando Novio me abraza y el resto del mundo no importa nada.

Lo malo es que lo veo, o lo siento, pero no puedo definirlo. "Es mi dolor de cabeza, por favor ignóralo", responde Virgina Woolf a Leonard. Yo, en cambio, no sé qué diablos es. No es tristeza, ni sufrimiento, ni sueño, ni cansancio, ni odio por el mundo, ni ganas de saltar por el balcón, ni hambre, ni arrepentimiento, ni nostalgia, ni rabia, ni soledad, ni dolor de cabeza. De verdad no sé qué es, pero a la gente le cuesta creerlo cuando me pregunta qué me pasa y yo no respondo nada preciso ni coherente.

Sí sé que mi medusa color blanco-plata va apareciendo de a poco; a veces trato de ignorarla y consigo mandarla lejos, otras veces ella gana la partida y se lanza sobre mí. Entonces me invade una necesidad enorme de saltar, golpear cosas y gritar al mismo tiempo, siento que me asfixian con una almohada y desaparece todo el aire alrededor, y empiezo a creer que la única solución posible es esconderme bajo las sábanas de mi cama hasta que todos los problemas del mundo desaparezcan. Ah, también soy capaz de llorar por horas estando plenamente consiente de que no existe ningún motivo concreto, y esa incertidumbre empeora todavía más las cosas al punto de considerar que sería mejor que pasara algo de verdad malo para tener un motivo real que provoque el llanto.

Quizás digo algo obvio, pero tengo que aclarar que todo esto es absolutamente involuntario. Es que a la gente le gusta sugerir que me deshaga del monstruito flotante, que lo elimine o que piense en algo más, como si estos asuntos se resolvieran solos al hacerse el ánimo. O sea, si fuera cosa de abrir la puerta y dejarlo salir, ya lo habría hecho hace rato. Un par de veces pensé que lo había logrado, pero nunca fue definitivo.

Mi auto-diagnóstico de experta dice que esta no es la crisis de los 30, porque ya me había pasado antes. Lo que no he podido definir es la causa. ¿Será que tengo algún trauma infantil desconocido, bloqueado por mi subconsciente? ¿Será alguna desagradable herencia genética? ¿Será el puro y simple gusto de enrollarse por nada, como me han sugerido en más de una ocasión?


Está claro sí que no terminaré en el fondo de un río como Virginia. No es mi estilo. Tampoco asesinaré a nadie, aunque me dan ganas de hacerlo a veces. Lo mío es comer helados, ocuparme, escribir. Me gustaría escribir como Michael Cunnigham, el señor creador de "Las Horas", una gran novela conocida por esa película en la cual Nicole Kidman interpreta a la señora Wood. La señora Wood, por aquel tiempo, escribe "La señora Dalloway" y da la pelea al dolor de cabeza, a sus propios desequilibrios.

El señor Cunningham tiene un estilo increíble y diría que la descripción del dolor de cabeza es la mejor descripción que he leído en la vida: "She might see it while walking with Leonard in the square, a scintillating silver-white mass floating over the cobblestones, randomly spiked, fluid but whole, like a jellyfish. "What's that?" Leonard would ask. "It's my headache," she'd answer. "Please ignore it." Mi reconocimiento también al traductor de la edición que leí hace ya varios años, cuyo trabajo es bastante mejor que el mío y que el publicado aquí.

Por estos lados, la señora Santiago compra flores casi todas las semanas y de vez en cuando se pregunta si necesitará terapia. Pero cuando piensa en medusas se acuerda de Bob Esponja, así que dentro de todo nunca ha dejado de reirse.

5 comentarios:

Scarlet O´Hara dijo...

qué bueno que volviste, y qué buenos post!
yo tb te iba a sugerir que esto era la crisis... pero si tu opinas que es crónico... pero no será que vives crisis temporales secuenciales? Por lo menos es mi caso...

María José Jerez dijo...

No se me ocurre nada medianamente interesante, ni que te aporte en algo, para decirte.

Lo que concluyo es que todas colapsamos de vez en cuando. Lo que no significa que sea algo que haya que menospreciar, ni que sea algo "más llevadero" porque a todas/varias nos pasa... "Mal de muchos, consuelo de tontos".

Tú lo tienes bastante graficado, me causó gracia la medusa. Aunque ya sé, no es chistoso.

"Crisis temporales secuenciales" esa estuvo buena!

Saludos y aguante Sra. Santiago!

Nika dijo...

Muy buenos los dos posts!! Che, lo tuyo no serán ataques de ansiedad? Me suenan un poco más heavys que lo que contás, pero... no se, a mi cuando se me viene la medusa (como decís vos) es xq me pasé de rosca y se me viene el ataque de ansiedad. Ergo, reajusto, para que no me venga.
Y terapia... sip, me suena a una buena opción.
By the way, gracias por tu comentario en mi blog. Ya pasó. Postearé en breve.
Beso!

Alice in Wonderlands dijo...

Esta terapia grupal esta realmente de lujo.
Gran aporte tu medusa.
Cachái que no eres la única verdad?
En este preciso momento mi medusa, que es bastante venenosa, me tiene atrapada así que no es mucho más lo que puedo aportar.
Te queremos, Pau S.
Alice

PauS dijo...

Síiii terapia grupal. Eso es lo que necesito, me hace sentir mucho mejor saber que no soy la única en esto.

Scarlet, yo creo que mi problema es ese: temporal y secuencial... suena bonito. También he pensado que soy un poco bipolar, pero ahí los cambios deberían ser más repentinos, no?

Señorita María José (¿qué fue de Maco?), su aparición por estos lados ya es un aporte. Habrá que encontrar una forma de sobreponerse al colapso, claramente no es bueno dejarlo pasar. Mira lo que me pasa por no hacerle caso antes... :(

También puede ser ansiedad, Nika. Pero me da una lata taaaan grande ir con el "experto". Yo creo que es mejor tener un blog. Je.

Alice, cuando encuentre la solución te paso el dato. Mientras, seguimos haciendo terapia de grupo :)

 

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