lunes, julio 18

ahorrándome el siquiatra

Mi problema, así en términos generales, es que no puedo ser feliz. No puedo no más. Y ahí es cuando la gente me dice que cómo es posible si tengo todo para ser feliz, que no puede ser que ande inventando estas cosas, que me deje de joder y mejor haga algo útil. Como si no ser feliz fuera una opción que uno elige voluntariamente para arruinarse la vida y, de paso, arruinársela a los demás. 

Yo creo que esto entra en el rango de las cosas que te tocan en la repartición de fábrica. Te toca el pelo oscuro, te toca astigmatismo, te toca la incapacidad de ser feliz. Si me hubieran preguntado, claro que habría elegido ojos funcionales y un carácter dulce, livianito y sociable. El pelo oscuro me gusta.

Mirando atrás, sin análisis detallado, me cuesta encontrar períodos de felicidad total. Total dentro de lo razonable, se entiende. Momentos felices sí tengo, muchos, pero siempre haciendo el esfuerzo para mantener apagada esa parte de mi cerebro que todo el tiempo anda augurando desastres. La angustia está ahí esperando que uno baje la guardia, como esa nube negra que sigue a los dibujitos animados y que al primer descuido les lanza la lluvia.

Si alguien cree que uno disfruta provocando la lluvia a propósito, bueno, seguramente nunca lo ha experimentado. Yo miro a la gente obesa y digo cómo es posible llegar a ese punto sin detenerse antes. Esto debe ser más o menos lo mismo.

En fin, a lo que iba: me cuesta un montón ser feliz. A veces me rindo y digo que no puedo, qué tanto, no voy a poder nunca y mejor no seguir forzando ese asunto. Otras veces digo que es sólo una mala etapa y trato de contrarrestarla obsesionándome con alguna cosa que hace callar las voces mala onda dentro de mi cabeza, o al menos les baja el volumen; así puedo canalizar la euforia trabajando, entablando relaciones normales con la gente y hasta riéndome un montón. Generalmente esto último coincide con el consumo de pastillas con estrellitas verdes.

Pero lo peor, lejos, es que la gente te diga que te dejes de joder porque no tienes motivos para ser infeliz. Es lo peor porque tienen razón, eso lo sé, si una cosa es andar deprimida y otra es volverse idiota. Tengo clarísimo que en mi vida está todo más o menos resuelto: necesidades básicas y las otras satisfechas, familia presente, novio, posibilidad de hacer lo que quiero, todas esas cosas que para muchos podrían ser hasta envidiables. Eso lo tengo claro y pienso en la gente que se enfrentó con una guerra en la esquina de su casa, la que no tiene qué comer, la que perdió un hijo, no sé, gente con miles de motivos para declararse infeliz y yo también me digo "deja de joder y dedícate a algo útil".

Y eso, me lo digo pero no sé qué más hacer. Diría que esa es la parte dolorosa de este asunto.

El camino fácil es quedarse ahí, sentarse y autocompadecerse, comer chocolates y ver mucha televisión. Lo ideal es pararse y seguir, pero el problema es que para eso hace falta energía que yo no tengo. Quiero decir, no sé si tengo muy poca energía o si toda la que tengo la necesito para aguantar las ganas de pegarme un tiro. O, a veces, de pegárselo a otros, tampoco lo voy a negar. De hecho, cuando aparecen en los noticiarios los vecinos de sicópatas asesinos/suicidas diciendo "nooo, si era súper tranquilo aquí en el barrio" siento que su perfil se parece mucho al mío y que mis vecinos dirían más o menos lo mismo sobre mí.

Pero a lo que iba: finalmente todo se traduce en falta de energía. Energía para ser feliz. Toda la que tengo la uso para salir de la cama en las mañanas y ahí se acabó, a esperar la noche para ver si al día siguiente las cosas mejoran. No hay energía para levantarse, para cocinar, para relacionarse con otras personas, ni se hable de trabajar o hacer algo productivo. La energía alcanza para sobrevivir y la gente viene a hablarme de ser feliz y hacer cosas útiles? Que se dejen de joder.

5 comentarios:

Scarlet O´Hara dijo...

mmmm... con todo respeto, cariño y buena onda, PauS... puedo sugerir que no te ahorres el psiquiatra?

un abrazo grande.

PauS dijo...

Jajaaa ya lo sé, esta es catarsis mientras lo encuentro. ¿Alguna recomendación? Creí que era más fácil...
Abrazos.

Nika dijo...

Sep, una recomendación es que te busques uno de logoterapia, también conocida como terapia del sentido. Para ir leyendo: "El hombre en busca de sentido" que creo ya te lo recomendé antes. Y no, definitivamente no te ahorres nada y a tomar el toro por las astas, coincido con Scarlet.
Para que te lo medites, además de psicológico, tu tema no podría entrar en el terreno de lo espiritual? Una charla (o varias) con alguien del rubro no ayudaría?
Besotes!

PauS dijo...

A veces pienso que lo que yo necesito es una lobotomía. Pero a veces me despierto más optimista y exploro otras opciones. Lo del sentido está buenísimo; en los peores momentos siempre pienso en la gente que le tocó vivir cosas horribles y siguió adelante igual, mientras yo me deprimo teniendo todo al alcance de la mano. Totalmente absurdo de mi parte. Y después de tu comentario me puse a leer la vida de Frankl y wow, una cachetada de la vida. Necesito que vengas y nos tomemos unos café, mínimo!!!

Nika dijo...

Jajajaja!!! Pau, venite vos y nos tomamos el cafecito!!! Yo voy con mochila en esta etapa de la vida (los pekes).
Pero, mas alla de todo, enbuenahora el cahchetazo, nunca es tarde para recomenzar, no?

 

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