viernes, marzo 4

qué lástima pero adiós...

A veces me acuerdo de mi último trabajo y parece que todo hubiera pasado hace mucho mucho tiempo. Así como el penúltimo fue hace mucho mucho mucho tiempo, o el que tuve antes... En fin. Lo importante es que mi último trabajo, ese que me aburría cada vez más, ese que me obligaba a compartir el espacio con gente derechamente sicótica, ese que me estaba convirtiendo en una vieja de mierda sin ser una persona de mierda y claramente sin ser vieja, ya no existe más. 

Mi última jornada laboral la celebré con una selección de canciones sobre despedidas. La palabra de búsqueda fue "adiós". Adiós a Jefecito que todos los días tenía reuniones fuera de la oficina hasta las 12. Adiós a Emilia, la vecina de escritorio con neurosis mal tratada cuya máxima aspiración en la vida es ocupar el lugar de Jefecito pero no se atreve a salir de la comodidad de su puesto. Adiós a las amiguitas de Emilia que se encerraban en la oficina a pelar y que justo cuando me veían aparecer recordaban sus múltiples deberes pendientes. Adiós a las viejas de mierda que sin ser viejas tenían una amplia experiencia en el tema... y contagiaban. Adiós a los espacios mal ventilados, al edificio terremoteado (literalmente), a los baños clausurados, a las oficinas sucias porque alguien olvidó renovar el contrato a la empresa de aseo.

Bueno, igual me acuerdo de las cosas buenas, como esa sensación de que al menos parte de mis acciones aportaban a la humanidad, en vez de aportar solamente a engrosar la cuenta bancaria de algún señor que ya es dueño de la mitad de este país. También me acuerdo de los viajes, que no estuvieron nada mal. Y lo mejor de todo, pude saber cómo es eso de trabajar en el área "social", con gente de verdad que te sonríe para agradecerte por hacer tu pega, en lugar de perderse en esa extraña masa del "público" que quizás te lee o quizás usa tu diario para secar el piso de la cocina.

También pude saber cómo es en realidad esa ilustre empresa que siempre había mirado con ganas, cómo son las reuniones con gente que toma decisiones importantes, cómo se toman esas decisiones... y entender porqué estamos como estamos. Y, claro, también están los compañeritos buena onda, que no eran pocos y de los que realmente me dio pena despedirme. 

Pero lejos, lejos, lejos, lo mejor de ese trabajo era que me inspiraba a escribir un blog. Y me dejaba el tiempo. De hecho, siempre me costó eso de cumplir horario, debe ser porque en el mundo real del periodismo uno termina sus notas y se va. Es raro sentir que a uno le pagan por el tiempo y no por el producto, lo que en la práctica significa que varias veces me pagaron por escribir este interesantísimo blog. O a las compañeritas por fumar en la puerta. O a Jefecito por jotear a las trabajadoras jóvenes e inexpertas.

Lejos lo mejor, sobre todo en los últimos meses, era que podía escribir, leer y comentar blogs a destajo. Y ahora que pretendo lanzarme al mundo del autoemprendimiento me siento tremendamente culpable cada vez que quiero hacer esas cosas. Ahora siento que mi tiempo es totalmente mío, que mi trabajo es totalmente mío, así que toda pérdida me afecta. Y así han pasado los meses.

Al final salí de la oficina de una forma bien poco glamorosa, con un bolso gigante en el que apenas cabían todas las cosas acumuladas en el escritorio durante dos años, gratamente sorprendida por la forma en que me despidieron muchas personas y cantando una canción que bien podría calificar como sountrack de muchas situaciones de la vida. Se me ocurren al menos un par en que ya la canté, pero esta vez también aplicaba. Es que después de todo no iba a llorar y decir que no merecía eso... porque es probable que lo merezca pero no lo quiero, por eso me fui. Hace harto rato ya.

4 comentarios:

Val dijo...

es extraño esto de las pegas... realmente cuesta muchísimo encontrar algo que a uno lo "llene" y que además te llene, al menos un poco, el bolsillo... pero weno... me inspiras a escribir sobre mi última pega, que fue un asco XD

suerte con la pyme!

Nika dijo...

Bueno, qué decirte? Lo pedís, lo tenés! Ahora mucha suerte en la nueva etapa y... sobre todo: welcome back al blog!!! Se te extrañaba...

Alexandra Vega Rivera dijo...

Ay! leerte me recordó tanto a mi, hace como más de dos años ya... dos años calendario por que ya me había ído hace tanto... por momentos creo que nunca estuve. Me ha gustado mucho toparme con tu blog!

PauS dijo...

Val, es cierto, o te llena el bolsillo o te llena el espíritu. Parece que en este rubro es casi imposible tener las dos cosas, o al menos un poquito de ambas.

Nika, gracias, gracias, gracias. Lo tengo y ahora estamos viendo qué hacemos...

Alexandra, bienvenida! Y ya que han pasado los años, cuéntame qué vino después, para tener una idea de lo que me espera... Aps! vuelve cuando quieras, realmente AMO que las visitas comenten :D

 

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